Fiesta popular con marcada influencia cristiana, celebrada el 28 de diciembre en honor a los santos inocentes. Los visitantes y habitantes creyentes de Sanare y otras comunidades del municipio desde tempranas horas de la madrugada salen disfrazados
a pagar promesas y a rendir honores a los niños que
según el relato bíblico fueron degollados por órdenes de Herodes. Los devotos vestidos con disfraces vistosos y máscaras de papel o cartón acuden a la casa de la persona que funge como capitán, líder que actúa como capellán durante las fiestas. El capitán se encarga de hacer cumplir todas las actividades planificadas, las tradiciones y reglamentos, reparte las tareas entre los participantes y está atento a los requerimientos y necesidades de los grupos de las comparsas. En su casa se encuentra un altar y se realiza el acto conocido como El rompimiento, el cual consiste en cantar salves y rezar oraciones frente a dicho altar. Luego emprenden el recorrido que los lleva por las calles del poblado hasta llegar a la iglesia San Isidro, siempre siguiendo la guía del capitán. Una vez concluida la misa los enmascarados salen a la calle frontal aEl salvaje quien lleva una máscara y una braga forrada. Ahora es común encontrar múltiples comparsas que se disfrazan de acuerdo a un motivo especial. Es una festividad muy valorada entre los habitantes del municipio por la fe que le profesan a los santos inocentes y por el carácter singular que tiene para ellos.

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